Al escribir nuestra historia no podemos pasar por alto la historia de la producción por primera vez del interferón en Cuba y la creación del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología, institución de la que nacimos.

En el año 1981 aparece un nuevo reto para Cuba, el de comenzar aceleradamente el desarrollo de la biotecnología. Se trataba en ese entonces de poner al servicio de la población medicamentos de última generación obtenidos a través de novedosas técnicas desarrolladas en el campo biotecnológico.

Inicialmente, un pequeño número de investigadores trabajaron por llegar a la meta de obtener por primera vez en Cuba el interferón alfa leucocitario. Interminables jornadas de dedicación y entrega en una casa convertida en laboratorio antecedieron a la utilización, en ese mismo año, del interferón alfa leucocitario cubano en el tratamiento de epidemias de Dengue Hemorrágico tipo II y Conjuntivitis Hemorrágica aguda que se presentaron en el país. Para el año 1982  se creó el Centro de Investigaciones Biológicas (CIB), institución que acometió la producción del naciente interferón. Al mismo tiempo sus investigadores trabajaban en la obtención de éste producto por vía recombinante para satisfacer la creciente demanda nacional. Ya en el año 1983 este empeño se había materializado y  Cuba se situaba dentro de los primeros cinco países que dominaban las técnicas de producción de medicamentos por vía recombinante. Nuevos y ambiciosos proyectos surgían a cada paso; se hacia necesaria una expansión.